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MOSQUITOS: CONOCERLOS PARA SABER AHUYENTARLOS

Mosquitos. Período Histórico
Los mosquitos acompañan a la especie humana desde sus inicios, y sufrieron su primera derrota en el momento en que el hombre dominó el fuego, ya que el humo fue el primer repelente de los mosquitos, y el único que se dispuso en mucho tiempo. Se sabe, por ejemplo, que los indios MicMac de Newfoundland encendían fuegos latentes en sus canoas para mantenerlos alejados. Hasta donde llega la Historia Antigua se encuentran medios de protección, como telas de mosquitera, que están documentadas por Marco Polo en la India del siglo XIII, si bien su primera mención es del siglo VI antes de Jesucristo.

En aquellos tiempos, solo el deseo de obtener mayores comodidades incentivaba el uso de estas protecciones, puesto que el papel de los mosquitos como vectores de enfermedades era desconocido por completo. En la Roma imperial, las mosquiteras eran consideras impropias de "auténticos" hombres, y se reservaban a las mujeres y a los niños; y por ello la soldadesca romana era víctima masiva del paludismo y otras enfermedades vectoriales.

No fue hasta comienzos del siglo pasado cuando aparecieron las primeras sospechas sobre el papel transmisor de los mosquitos por observaciones indirectas en personas que dormían bajo mosquiteras y parecían menos afectadas por la Malaria. Estas mosquiteras ganaron progresivamente aceptación, si bien algunos creían que protegían... contra los agentes invisibles del paludismo, que flotaban en el aire. Sir Ronald Ross, al demostrar en 1897 en Bombay el protagonismo de los mosquitos Anofeles como transmisores de la enfermedad, terminó con esta etapa histórica.

Se planteó entonces la conveniencia de las campañas de erradicación de insectos. En nuestro país fue significativa la actividad de la Comisión Antipalúdica, que propició multitud de trabajos teóricos y prácticos para el mejor conocimiento del paludismo y su erradicación, así como para el tratamiento de los enfermos.

Pero los medios técnicos de lucha contra los mosquitos eran, a finales del siglo pasado muy reducido: no se disponía mas que del larvicida verde de Paris (acetoarseniato de cobre) junto a los primeros adulticidas, piretroides extraídos de Chrysantemum, además de algunos aceites larvicidas. Es significativo que, ya entonces, la lucha biológica fuese propugnada con entusiasmo aunque sin mucho rigor, proponiéndose la potenciación de libélulas, arañas, murciélagos y peces para controlar a los mosquitos.

No se dispuso de más medios hasta avanzada la segunda guerra mundial, en que fue evidente la necesidad de limitar a los mosquitos - y en consecuencia la Malaria - en el teatro de operaciones del Pacífico, donde las operaciones militares se veían comprometidas por la epidemia. Las propiedades insecticidas del DDT habían sido descubiertas en la década del 1.930 por Müeller, y las primeras remesas de ese revolucionario insecticida llegaron al Pacífico antes de 1.943, empleándose inmediatamente y en gran escala. Mientras, en el otro bando, Japón no disponía más que de Piretro.

Este período la euforia con el DDT duro más de una década hasta que se descubrió la elevada persistencia de sus residuos, al tiempo aparecían las primeras resistencias genéticas en Aedes nigromaculis en 1947. En los primeros años 70 este producto fue legalizado en Estados Unidos, y, si bien se le reconoce los servicios prestados, especialmente en el programa MEP (Malaria Eradication Program, 1950-1960), de la OMS, se encuentra prohibido en prácticamente todos los países desarrollados, aunque se usa aún en el Tercer Mundo.

Paralelamente a este proceso se clarificó y estudió el papel de los mosquitos en la transmisión de otras muchas enfermedades graves, como la Filariosis Linfática, Fiebre Amarilla, el Dengue, y otros muchos virus.


Los mosquitos en nuestro tiempo
Las grandes enfermedades vectoriales han desaparecido de nuestro país, si bien no lo han hecho sus mosquitos vectores. Sólo determinadas enfermedades que afectan a los animales, como por ejemplo la Filariosis canina, son actualmente problemas sanitarios imputados a mosquitos en España. Pero este no es el caso en los paises tropicales, donde el problema de la Malaria por sí sola es más acuciante cada año. Incluso en paises muy desarrollados, como Estados Unidos, sufren cada año los azotes de enfermedades víricas como la encefalitis de San Luis.

El relevo del DDT ha sido tomado por otras sustancias plaguicidas más selectivas y mucho más inofensivas para el medio ambiente, y, se impone la filosofía del control integrado, donde la nueva lucha biológica ha irrumpido con fuerza introduciendo los agentes bacterianos.

En Europa, se planteó en los años sesenta que el desarrollo turístico de algunas zonas de gran potencial no iba a ser posible si no se controlaban los mosquitos. El problema requería una solución, pues las zonas afectadas - la Camarga en Francia, por ejemplo - eran muy amplias, y por sus características presentaban poblaciones muy elevadas de mosquitos. La creación de la E. I. D. francesa (Entente Interdépartamentale pour la Démoustication), sus métodos y sus logros fueron el espejo en que diferentes Administraciones Públicas del continente han establecido campañas de desinsectación desde entonces. Existen en la actualidad grandes organizaciones de control integrado de mosquitos en Alemania, Francia, Italia y España. En nuestro país, ya en 1.982, se estructuraron dos de las tres organizaciones públicas catalanas para el control de mosquitos en la Bahía de Roses en Girona, y en el Baix Llobregat en Barcelona. Posteriormente tomó forma un servicio en las marismas de Huelva, y recientemente, apareció otro organismo en el Delta del Ebro en Tarragona.

Estos grupos buscan soluciones para mejorar el control, protegiendo el medio ambiente e investigando en los posible aspectos claves de la biología de los mosquitos. Asimismo, se hace un especial hincapié en la detección de importación de mosquitos foráneos como Aedes albopictus, especie asiática transmisora del Dengue y la Fiebre Amarilla que se introdujo en Estados Unidos por transporte accidental en navíos, y que han aparecido ya en Italia y Albania.

Conseguido en nuestra época el nivel de comodidad ambiental que los europeos de la posguerra se habían propuesto lograr, asistimos ahora al auge de preocupantes enfermedades que son vectoriales, como la malaria. Los mosquitos, por ello, aparecen nuevamente como un grupo a investigar y controlar muy de cerca debido a la importancia transmisora que presentan.

El ciclo Biológico de los mosquitos
Las larvas de los mosquitos son acuáticas, lo que implica que todas las especies necesitan de una masa de agua para poderse reproducir. Ello es clave para su control, pues es más efectivo verter productos larvicidas en una masa reducida de agua, que adulticidas en un área enorme, lo que conlleva sobredosificación, control incompleto y un peligro ambiental evidente.

Las larvas acuáticas ya mencionadas sufren cuatro mudas desde su nacimiento, y pueden distinguirse, por lo tanto, cuatro estadios de crecimiento. En la última muda se transforman en pupas o ninfas, estadio en el que se produce la metamorfosis y del cual emerge al aire libre el adulto. Las larvas se alimentan por filtración activa de partículas orgánicas en suspensión, aunque las pupas no se alimentan en absoluto.

Tanto larvas como pupas respiran el aire atmosférico a través de órganos especializados como el sifón larvario, por lo cual tanto la contaminación del agua como los bajos niveles de oxígeno no les afectan especialmente.

La cópula tiene lugar en las 48 horas posteriores a la emersión, tras lo cual las hembras inician la búsqueda de un huésped al que picar para tomar sangre. Existen preferencias tróficas, y según especies, se ataca a determinados mamíferos o bien aves e incluso a anfibios ó reptiles. Una vez cebadas con sangre, la hembras inician la digestión y el desarrollo simultáneo de los ovarios, que culminará en la puesta de huevos al cabo de unos días; de estos huevos nacerán las larvas completándose así el ciclo. Al ser capaz la hembra de repetir la picadura varias veces a lo largo de su vida, puede transmitir entre sus victimas las enfermedades que hemos descrito, cuyos agentes patógenos desarrollan parte de su ciclo en el cuerpo del insecto.

La estrategia para la puesta de los huevos es variable según las especies. En sus casos (géneros Culex y Culiseta, por ejemplo), éstos son puestos sobre la superficie del agua agrupandose de 100 a 200 unidades, formado conglomerados característicos en forma de pequeñas naves o navículas; en otros (Aedes), la hembra pone sus huevos individualmente sobre la tierra seca en zona inundables, y los huevos aguantarán la sequía hasta la inundación, pudiendo aparecer (tras una lluvia por ejemplo) una elevada población larvaria aún cuando no haya adultos ya. Finalmente, los mosquitos del género Anopheles ponen huevos provistos de flotadores también sobre el agua, pero uno por uno.

Los biotopos (naturales ó no) que son colonizados en cada caso son característicamente diferentes, y su conocimiento puede permitir la predicción dentro de ciertos límites del evento climático que provocará la aparición de adultos de cada especie, como es el caso de las lluvias o la subida del nivel freático para Aedes.

El mosquito típicamente urbano es el mundo entero Culex pipiens, ya que sus larvas aparecen en aguas contaminadas, frecuentes en los núcleos de población. Es el típico mosquito crepuscular y nocturno que, aún no siendo muy agresivo, causa grandes molestias porque actúa en el interior de las habitaciones por la noche, convirtiendose en el Culícido más conocido. Hay que advertir, sin embargo, que en paises tropicales otras especies pueden seguir comportamientos parecidos, como el transmisor de la fiebre amarilla Aedes Aegypti, cuyas larvas crían - en el Sudeste Asiático - hasta en los jarrones de flores de los cementerios.

En nuestro país, otras especies pueden provocar gravísimos problemas en núcleos habitados, esencialmente rurales, puesto que llegan a ellos procedentes de las marismas ó zonas inundadas de otro tipo que se encuentra en el territorio circundante. En el caso de algunas especies de Aedes, cuyo hábitat larvario son las marismas naturales, o de algunos Anopheles, que utilizan aguas limpias no necesariamente estancadas y que han aprovechado las facilidades ofrecidas por la técnica de cultivo en los arrozales. La capacidad de vuelo de estas especies puede ser muy notable y alcanzar bastantes kilómetros, dificultando la localización del foco larvario.

Mosquitos. Familia Culicidos
Normalmente estos insectos pasan toda su vida en el campo y espacios abiertos, pero a veces en el otoño en las casas y edificaciones en general para pasar el invierno. También pueden introducirse a través de las ventanas y puertas abiertas durante el verano siendo aconsejable la instalación de las llamadas telas mosquiteras además del tratamiento insecticida y repelente que se debe realizar.

Por regla general la hembra del mosquito debe tomar sangre antes de la puesta de huevos, por lo que después del apareamiento irá en busca de un mamífero, ya sea hombre u otro distinto pudiendo ser incluso un pájaro.

Los mosquitos son más activos al atardecer o al amanecer cuando el aire es en general apacible y húmedo, durante el día pasan la mayor parte descansando en el espesor de la maleza. Cuando la hembra ha tenido la oportunidad de hartarse de sangre sus huevos empiezan a madurar y entonces busca un lugar para poderlos dejar. Los mosquitos del género Aëdes ponen sus huevos en huecos húmedos que se pueden llenar de agua en la primavera, mientras que el mosquito de la malaria y otros dejan sus huevos directamente sobre el agua. En todos estos insectos las fases de larva y crisálida transcurren en el agua.

Los mosquitos del género Aëdes se reproducen principalmente en charcas y arroyos que se llenan de agua en los meses de primavera pero que después durante el resto del año permanecen secos. Dan solo una generación por año que vuela en Mayo. Las especies de mosquitos de este género que habiten en zonas costeras reproduciéndose en charcas de agua estancada podrán dar varias generaciones durante el transcurso del verano.

El mosquito de la Malaria (Anopheles maculipennis) habita en distintas zonas de España, sus larvas viven en charcas y lagos con densa vegetación.

El mosquito Theobaldia annulata es una de las dos especies que se encuentran a menudo en nuestras casas y edificaciones en general. Se reproducen en pequeñas extensiones de agua y la larva tolera incluso el agua polucionada. La larva se encuentra frecuentemente en las charcas de los jardines, en depósitos de almacenamiento de aguas e incluso en pequeños charcos y grietas formados por el agua de la lluvia. se dan varias generaciones durante el verano y en el otoño las hembras fecundadas pueden entrar en las edificaciones para pasar el invierno.

El mosquito común (Culex pippiens) es de tamaño pequeño y no pica normalmente al hombre, prefiere la sangre de los pájaros. Sus hábitos son más o menos los mismos que los de las especies anteriores y también se les puede encontrar en grandes cantidades pasando el invierno en las edificaciones.

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