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Pulgones, el rastro dulce de una plaga de insectos chupadores

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PULGONES, EL RASTRO DULCE DE UNA PLAGA DE INSECTOS CHUPADORES

03
NOV
2010

Pulgones, el rastro dulce de una plaga de insectos chupadores

Pulgones, el rastro dulce de una plaga de insectos chupadores.

Los pulgones son unos diminutos insectos de aspecto globoso de no más de diez milímetros de longitud que pueden ser extraordinariamente dañinos para la vegetación relacionada con el hombre, tanto para la de los jardines y parterres, como, por supuesto, para los cultivos. Su rastro es una ruta pegajosa y dulce, fruto de una actividad chupadora siempre masiva.

El pulgón es un insecto de aspecto bastante inofensivo, aunque sólo en apariencia. Los principales, si no únicos problemas que ocasionan son los derivados de su alimentación, de sus secreciones y de la combinación de sus hábitos de nutrición con la explosividad de sus poblaciones, que llegan a convertirse en plaga.

El pulgón es un insecto chupador de aspecto siniestro al microscopio que tiene en el frente de su cabeza un conducto articulado en forma de pico con el que hieren los tallos de las plantas para succionar los jugos de su interior. Además, segregan por vía anal un líquido dulzón y pegajoso que resta vitalidad e impide el normal crecimiento de las plantas en las que se mueven.

Se conocen alrededor de unas 3.500 variedades de pulgones diferentes que habitan especialmente los climas templados, pero, de ellas, hay constancia de que al menos una séptima parte de las especies son nocivas en la medida en que sus poblaciones llegan a aumentar en número exponencialmente y a convertirse en plagas.

Es en ese punto, cuando no se puede combatir contra ellas de forma localizada o de manera selectiva, cuando se hace necesaria la participación de los profesionales de la eliminación de plagas. Y es que, una plaga de pulgones puede arruinar una extensión de valiosos cultivos en muy poco tiempo.

Poco tiempo, porque la tasa de reproducción de los pulgones es sorprendente, tanto como su ciclo de reproducción sexuada y asexuada, que está en el origen de las plagas masivas de pulgones. El ciclo de reproducción de los pulgones se inicia cuando aparecen los pulgones entre septiembre y noviembre, machos y hembras.

Las hembras de esta generación de pulgones se llaman fundadoras y depositan un único huevo que permanece en el lugar en el que se ha puesto en algo parecido a un estado de latencia. Es el llamado huevo de invierno de los pulgones, que no rompe hasta la primavera. De estos huevos, sólo nacerán también hembras.

Y es de este ciclo de eclosiones de hembras de las que surgen las verdaderas plagas de pulgones. Unas plagas que tienden a extenderse sobre una única especie vegetal. El número de generaciones anuales puede ser enorme.

Así, tenemos la combinación más nociva de las plagas de pulgones, su número desproporcionado en determinada época del año y su alimentación de una única variedad vegetal. Una combinación, que para las necesidades humanas, se convierte en explosiva, como muy bien conocen los especialistas en la eliminación de plagas de pulgones.

Los pulgones suelen atacar las especies más rentables para la agricultura humana como es el caso de los frutales, en especial los melocotoneros, pero también otras variedades de hortalizas, así como plantas ornamentales, y aún otras con rendimientos alimentarios y de interés económico en diferentes partes del mundo como es el caso de la remolacha azucarera o del tabaco en zonas tropicales o subtropicales.

La explicación de que los pulgones horadan con sus picos los tallos de las plantas y extraen sus jugos o que depositan secreciones pegajosas sobre los vegetales en los que se instalan es un razonamiento muy simple de como se mueve su acción nociva.

Si observamos con más detalle cual es la influencia química de estas acciones estaremos mucho más cerca de comprender su incompatibilidad del con el desarrollo agrícola o el embellecimiento de las zonas verdes que el hombre se procura en su entorno urbano o familiar.

Y es que, cuando los pulgones extraen los jugos de las plantas alteran su nivel hormonal, deteniendo el crecimiento. Las hojas se arrollan y, si la invasión de pulgones es muy importantes, el vegetal llega a secarse totalmente.

Los pulgones que chupan de las plantas buscan extraer proteínas de una savia que tiene, de por sí, poca proporción de ella y sí mucha de azúcar. Por tanto, para obtener las cantidades necesarias necesitan arrancarle a la planta toda la que dé de sí. Los azúcares que ingieren los pulgones y que no consumen son excretados y depositados en el envés de las hojas, cayéndose ésta hacia abajo.

El exceso de azúcares en las hojas hace aparecer cantidades importantes de mohos oscuros que hacen entrar a la planta en una dinámica de menor actividad fotosintética que acaba finalmente deteriorándola y matándola cuando el ataque de los pulgones se convierte en masivo.

Con una invasión de pulgones, la suerte de las plantas está echada si no asiste el buen celo profesional de los técnicos especialistas en eliminación de plagas, capaces y conocedores de los puntos débiles para el tratamiento de pulgones.

Pulgones, el rastro dulce de una plaga de insectos chupadores.

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